Fachada ventilada

Las fachadas ventiladas tienen su primer antecedente en 1859, como “cavity wall” el Marine Hospital en Portland. Este método constructivo multiestrato dota de una piel mediadora entre el edificio y su entorno.

Los elementos de revestimiento exterior son los encargados de recibir las acciones horizontales que se aplican sobre ellos transmitiéndolas a la subestructura. Su configuración es fundamental ya que trabajan a flexión. El criterio de diseño, los materiales, su transmitancia, el factor de forma del edificio, el diseño de las juntas o su separación es fundamental ya que el flujo de aire de la cámara dependerá de ello, su protección contra agentes externos, ayudara a la eliminación de condensaciones, puentes térmicos, protegerá de las inclemencias meteorológicas, la radiación solar protegiendo la estructura de patologías propias de edificaciones tradicionales

Toda la subestructura metálica es un entramado que tiene como principal objetivo sostener la capa exterior y su peso propio, absorbe las dilataciones, así como las fuerzas de seísmo. Ayuda a crear la cámara de aire necesaria para el correcto funcionamiento de la fachada ventilada.

Entre el revestimiento y el aislamiento continuo externo del cerramiento, queda un espacio vacío denominada “cámara ventilada” que debido al cambio de temperatura de dicho espacio con el exterior se produce el “efecto chimenea” que genera ventilación continua. Esta cámara es fundamental ya que interactúa con el entorno de formas diferentes tanto eliminando las condensaciones que se producen cuando la temperatura baja por debajo del punto de roció y elimina los puentes térmicos producidos por encuentros entre materiales de diferentes trasnmitancia térmica.

Proyectos vanguardistas con un gran abanico de posibilidades de revestimiento natural o tecnológico, con alto grado de flexibilidad de diseño y funcionalidades, cumpliendo con las exigencias de cualquier clima del mundo...